Tras meses de completa inactividad
laboral (y una incipiente desesperación ante tanta ociosidad en un lugar donde
no existe el ocio), al fin ha aparecido una pequeña oportunidad de trabajo con
una ONG que desarrolla un proyecto de salud reproductiva.
La tarea parece interesante, pues
como responsable de la comunicación, deberé hacerme cargo de los programas de
radio en colaboración con la radio local, organización de entrevistas,
concursos de spots, y todo un abanico de actividades que suenan de lo más
divertidas…
No podía entender como mi predecesora
había abandonado tan agradable función y preferido coger un puesto en una aldea perdida.
-
Leyre, si continúo, me convertiré en una terrorista- me
había confesado.
Bueno, vamos a intentarlo.
Telecomunicaciones en la Edad de Piedra |
En primer lugar debo contactar con
la periodista que hará las entrevistas y marcar hora y día para grabar con los
invitados.
-
Hola Cecilia, ¿qué tal?
-
Hola Leyre, encanto, que tal, querida (ya saben que en ese
mundo de las telecomunicaciones son un poco empalagosos).
-
Mira, quería saber cuándo tendrás hueco en el estudio
para grabar la entrevista con el Dr. Felismundo.
-
Cualquier día
-
¿Mañana?
-
No, mañana no.
-
¿Pasado?
-
Ay, me viene mal
-
¿Qué tal el viernes a las 8?
-
Puede que sí…
-
Perfecto. Ya contacto yo con el doctor para que esté en
la radio a esa hora.
Vale, parece que esto empieza a
funcionar.
-
Buenos días Dr. Felismundo. Quería invitarle a una
entrevista en la radio el viernes a las 8.
-
De acuerdo mi amol (el médico en cuestión había estudiado
en Cuba)
Viernes 8 a.m en Radio Cunene
Desierto
8:15 a.m
Desierto
8:30.
Llamada nerviosa
-
¡Cecilia! ¿Dónde estás?
-
Ayyy, vaya, esto, ummm, creo que me duele la garganta…no
puedo grabar. Mejor el lunes.
Bueno, de todos modos el entrevistado tampoco ha aparecido…
Le avisaré para que sea el lunes
-
O, mi amooll, el lunes no puedo. Mejor que ese día vaya
la Enfermera Eleuteria.
Lunes 8 a.m. Radio Cunene
Desierto
8:15 a.m
Desierto
Llamada desesperada:
-
Ceciliaaaaaaaaaa ¿Dónde estás?
-
Ayyy, mi hermana está enferma, no voy a poder ir
Llamada a la Enfermera que tampoco ha aparecido:
-
Vaya, mi primo segundo está enfermo…no voy a poder ir.
La
situación siguió repitiéndose hasta el infinito con diferentes versiones y
elementos:
La hija de la secretaria está
enferma, por lo que nadie tiene llaves para abrir la radio, el técnico no ha
venido, no sabemos cómo se enciende el equipo de grabación, el tío del segurata
se ha caído, y no hay nadie que vigile mientras grabamos…
Respira, inspira, ommmmm…
![]() |
Ironía gubernamental |
Bueno, será mejor que deje esto por
ahora, e intente organizar el concurso de spots. Para ello apenas necesito que
me dejen un rato el estudio para grabar el anuncio, previa firma del contrato y
pago por el servicio.
-
Buenos días Isabel (secretaria de la radio), ¿cuándo
podemos firmar el contrato y grabar el anuncio?
-
En cualquier momento.
-
¿Ahora?
-
No, ahora me va mal- Escena que me resulta levemente
familiar.
-
¿Mañana?
-
Tal vez.
Al día siguiente me presento en la
radio.
-
Ay, hoy no podemos firmar, porque el Gobernador está
dando un discurso en la plaza y ya ves cómo estamos de atareados- me dice
lastimosa mientras se lima las uñas.
-
Si ya veo, se huele el estress a kilómetros.
-
Otro día…ya te aviso yo…
Pasa uno, dos,
tres, cuatro días…
Miércoles 9:10
a.m
-
Hola Isabel, no quiero ser pesada (mentira, quiero ser
muyyyyyyyy pesada), ¿cuándo podremos firmar ese contrato y
pagaros para grabar?
-
AHORA te puedes pasar
ALELUYAAAAAAAA, Ya podía oír el coro de ángeles, me veía
con una corona de laureles, premio Nobel de las comunicaciones.
Salgo pitando, o mejor dicho, intento salir pitando en
una ciudad sembrada de socavones, agujeros, cortinas de polvo, rebaños de
cabras, rebaños de adolescentes despistados…
Tras casi atropellar a dos chinos (son los que hacen los
socavones pero los cobran como carreteras) y levantar varios kilos de polvo
llego a la radio.
9:23 a.m
-
Ohhh, Leyre, llegas tarde. Ya están reunidos los que
debían firmar el contrato…mejor que vengas otro día…ya te avisaremos.
Recuérdenme que
en las próximas navidades no deje de pedirle a los Reyes el Manual del perfecto
terrorista…